Desde luego este país va dando pasos hacia atrás en lugar de modernizarse y tirar para adelante, o al menos intentarlo.
Sí, España es un estado aconfesional y no laico, como bien dicta la Constitución, ley suprema para todos los españoles. La aconfesionalidad de un estado significa que este no reconoce como oficial ninguna religión en concreto, aunque puedan existir acuerdos entre las instituciones religiosas. La primera parte de la definición no sucede en este país, la segunda desde luego que si.
Este gobierno es incapaz de pensar en la ciudadanía primero. El problema viene cuando se juntan los del gobierno con los que intentan dominar el tinglado. "Personas" como Rouco Varela, cardenal primero de España (si eso es algún tipo de título honorífico), declara que la educación para la ciudadanía "invade totalmente la libertad religiosa y el derecho de los padres a la educación moral de sus hijos".
1. ¿Invasión de la libertad religiosa? ¡De qué! Se propuso la asignatura de educación para la ciudadanía como una alternativa, una asignatura al margen de la religión, equivalente a la antigua ética, cualidad de la que muchos carecen y no tienen la suerte de aprender en casa; véase personajes como el presidente del gobierno o el mismo cardenal.
2. ¿Educación moral de los hijos? En primer lugar, los padres tienen derecho a elegir si quieren que sus hijos den religión o no. No es un deber. El problema es que en sitios como España, Madrid por ejemplo, socialmente vemos como los colegios públicos, cada vez más, se van llenando de personas que vienen del extranjero y no queremos juntar a nuestros hijos con ese tipo gente. Esa gente, por cierto, es la que enriquece aun más la grandisima cultura que tiene este país. Entonces, ¿qué hacemos? Llevamos a nuestros hijos a colegios privados o concertados (la grandisima mayoría católicos o dirigidos por algún tipo de secta como el Opus o los legionarios de cristo), y ahí creemos que están a salvo. Nada más lejos de la verdad, pues no les ofrecen la libertad de poder elegir por ellos mismos; crean mucho más recelo hacia las personas religiosas porque no saben hacer más que oprimir; y carecen de enseñanzas como la educación sexual por ejemplo, algo muy importante, no solo por temas de posibilidades de embarazo (tema que ya sabemos como piensa la iglesia y como lo transmite a sus alumnos), sino por la cantidad de enfermedades existentes, los contagios o la cura de ellas.
En segundo lugar, que me digan qué tipo de moralidad hay en que los que enseñan religión, los que se hacen llamar profesores de religión, sean elegidos por obispos, cardenales, curas o el mismísimo papa, pero después sean pagados fielmente por el Estado. Todos los españoles pagamos rigurosamente por igual un 0,7% del IRPF a la financiación de la iglesia católica (únicamente) sin que haya ningún tipo de distinción entre sus fieles seguidores y el resto de los mortales. No pido que se les retire el sueldo, pues todo trabajo es digno, pero deberíamos exigir que fuesen pagados, no con el dinero de todos los contribuyentes, sino con el dinero de la institución católica, de sus fieles seguidores y de los padres que quieren que sus hijos vayan a religión. Mi dinero que se destine a otra cosa, a mi parecer muchísimo más útil que aprender diez mandamientos exigidos por personas que ni los cumplen. Mucha gracia me hace a mi cuando tengo que recordar a la Santa Inquisición presente en España en el siglo XV.
Si España es un Estado aconfesional, no importa si la religión católica es la practicada por la mayoría, todas, repito TODAS, tienen cabida en este país, y eso es algo que se les olvida, tanto al Gobierno como a la iglesia católica.
Me quedo con el lema que tan lejos queda y tan poco se escuchó: "Más gimnasia y menos religión".
S.
absolutamente de acuerdo. más gimnasia como iglesia.
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